La forma en que se mueven las mercancías está cambiando. La eficiencia logística ya no depende de un único modo de transporte, sino de la capacidad de combinar ferrocarril, carretera, puertos y terminales logísticas dentro de cadenas de transporte multimodal.
En España, este desafío es especialmente relevante. Avanzar hacia modelos logísticos más equilibrados se ha convertido en una prioridad estratégica para mejorar la competitividad del sistema productivo. El Corredor Atlántico es una pieza central de esa transformación.
El Corredor Atlántico: impulsar un sistema logístico más equilibrado
El transporte de mercancías en España se ha apoyado históricamente en la carretera, por razones operativas y de infraestructura consolidada. Según el Observatorio del Transporte y la Logística en España (OTLE), en 2023 el 95,8 % de las toneladas transportadas se movieron por carretera, frente al 1,1 % del ferrocarril. En los tráficos de larga distancia, esta distribución deja margen para ganar eficiencia.
Este dato tiene además una lectura relevante: cuando el ferrocarril se utiliza en el transporte de mercancías, lo hace mayoritariamente en clave multimodal.
En ese contexto, el transporte multimodal es la vía para organizar los flujos de mercancías y aprovechar las ventajas de cada modo dentro de una misma cadena logística. El Corredor Atlántico se desarrolla precisamente para acelerar ese proceso, conectando la red ferroviaria con puertos, terminales intermodales y plataformas logísticas.
Entre las actuaciones clave del corredor destacan:



