La falta de conductores profesionales se ha consolidado como uno de los principales retos estructurales del transporte de mercancías en España y en el conjunto de Europa. Un problema que no es nuevo, pero que en los últimos años se ha intensificado hasta convertirse en un factor de presión directa sobre la capacidad operativa de las cadenas logísticas.
Según el Observatorio del Transporte y la Logística en España (OTLE), el sector presenta un déficit relevante de conductores, marcado por el envejecimiento de la plantilla y la falta de relevo generacional. Distintas organizaciones sectoriales advierten, además, de que esta situación ya está empezando a trasladarse a la operativa logística, con dificultades para cubrir rutas y atender la demanda de transporte.
Un problema estructural
La escasez de conductores no responde a una única causa, sino a la combinación de varios factores que se han ido acumulando en el tiempo. Entre ellos, el envejecimiento de la plantilla es uno de los más determinantes. En España, aproximadamente el 50% de los conductores de camión supera los 55 años, según datos de la IRU (Unión Internacional de Transporte por Carretera), lo que anticipa un importante volumen de jubilaciones en los próximos años sin un relevo generacional claro.
A esta tendencia se suma una edad media elevada del colectivo. El Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible afirma que la media de los conductores profesionales se encuentra en torno a los 47 años, con una clara concentración en los tramos de mayor edad.
La falta de relevo generacional se hace especialmente visible si se observa la escasa presencia de jóvenes: en España, los conductores menores de 25 años representan apenas un 3% del total, por debajo de la media internacional.






