El transporte aéreo de mercancías constituye el sistema circulatorio de la economía global, conectando industrias y mercados en tiempos críticos. A diferencia del tráfico de pasajeros, el segmento de carga opera bajo dinámicas logísticas altamente complejas, donde el avión se consolida como un recurso estratégico insustituible para el transporte de mercancías de alto valor de inventario, productos perecederos, componentes tecnológicos o envíos urgentes que exigen una entrega inmediata. En el contexto de la Península Ibérica, las infraestructuras aeroportuarias integradas en las redes del Corredor Atlántico desempeñan un papel geoestratégico fundamental para canalizar estos flujos de carga global.












