Desde Bruselas, el mensaje es claro: el Corredor Atlántico es un pilar estratégico para el futuro del transporte europeo. No solo como infraestructura, sino como motor de cohesión territorial, competitividad económica y transición ecológica.
Las instituciones comunitarias lo han señalado reiteradamente como una prioridad geoestratégica, tanto en las sesiones técnicas del Parlamento Europeo y la Comisión Europea como en los foros temáticos semestrales de cada corredor y los Connecting Europe Days como Connecting Europe Days, donde se han compartido compromisos políticos y técnicos para acelerar su desarrollo.
Un corredor para equilibrar Europa
Conectar periferias, vertebrar territorios
El Corredor Atlántico no conecta solo puntos geográficos. A través de la conexión e interoperabilidad de infraestructuras de distintos modos de transporte, conecta a los ciudadanos y a las empresas para mejorar su calidad de vida y su competitividad. Para Bruselas, representa un eje esencial para:
- Dar cohesión a la fachada atlántica del continente y conectarla con los grandes nodos logísticos del resto de europa en una misma red multimodal.
- Garantizar la interoperabilidad entre países.
- Impulsar el transporte ferroviario y reducir las emisiones del sector.
Este enfoque ha sido respaldado por comisarios, eurodiputados y expertos técnicos en diversas comparecencias, documentos de trabajo y reuniones bilaterales.




