
Objetivo 2030: los retos y oportunidades de subir las mercancías al tren

El mapa del transporte en Europa se encuentra en plena reconfiguración. El objetivo compartido por las Administraciones públicas y las empresas es claro: optimizar los flujos logísticos, conectar de forma eficiente las regiones y garantizar un transporte limpio. Mientras que el transporte de viajeros sigue consolidándose como el eje principal para mover a las personas y asegurar la cohesión social, el movimiento de cargas afronta un momento de cambio clave a corto plazo.
Para entender el escenario actual, es imprescindible mirar hacia las directrices de la Red Transeuropea de Transporte (RTE-T), que establecen que la Red Básica debe estar terminada antes del 31 de diciembre de 2030. Este plazo europeo coincide en tiempos con la estrategia nacional del Plan Mercancías 30. Ambos marcos se alinean con un objetivo muy concreto: dar la vuelta a la situación actual de la logística ferroviaria en España, cuya cuota de mercado se sitúa hoy en un 4%, para elevarla hasta el 10% al final de esta década. Este crecimiento es el paso intermedio y necesario para alcanzar el 30% que la Unión Europea pide para el año 2050, integrando así los flujos de producción españoles en las grandes rutas de intercambio internacionales.
Con el propósito de que esta ambiciosa hoja de ruta deje de ser teoría y se convierta en realidad en las vías, la infraestructura debe responder exactamente a las necesidades del mercado. Bajo esta premisa, la Oficina del Comisionado para el Corredor Atlántico, en alianza con el Centro Español de Logística (CEL) y la Fundación de los Ferrocarriles Españoles (FFE), ha impulsado un grupo de trabajo técnico para impulsar el transporte de mercancías por ferrocarril. El valor diferencial de esta iniciativa es que reúne a empresas ferroviarias, operadores, cargadores y asociaciones para escuchar de forma directa a los distintos eslabones del sector, en pos de encontrar aquellas palancas que aceleren el cambio, y poner en marcha proyectos pilotos que así lo permitan.
Principios básicos para impulsar el ferrocarril
El punto de partida del análisis estratégico elaborado por el grupo de trabajo determina que el ferrocarril constituye, por naturaleza, el modo idóneo para liderar esta transición logística. El diagnóstico identifica cuatro principios básicos que justifican de manera técnica su impulso. El primero de ellos es la eficiencia operativa, condición indispensable para competir en costes con el transporte por carretera en medias y largas distancias. El segundo es la sostenibilidad real, al ser el tren como el modo con menor impacto medioambiental y menor índice de emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) por tonelada-kilómetro.
Como tercer eje vector se sitúa la innovación, que debe ser asequible para garantizar que los avances tecnológicos implementados sean asumibles económicamente por el mercado. Por último, también podemos hablar de la complementariedad que éste ofrece al transporte rodado. Alrededor de estos principios, el tren emerge como una solución estructural ante los desafíos del sector como la actual falta de conductores profesionales o las complejas rotaciones en las rutas internacionales de larga distancia, reduciendo al mismo tiempo los costes externos que hoy asume la ciudadanía en forma de congestión vial o siniestralidad.
LOS CUATRO PRINCIPIOS DEL DIAGNÓSTICO
Las razones técnicas que justifican el impulso del ferrocarril

Las claves del trasvase modal
Sin embargo, para que las empresas cargadoras decidan dar el paso y transferir de forma masiva sus mercancías al tren, la clave radica en acometer una mejora simultánea en dos frentes operativos: la competitividad y la eficiencia del ferrocarril.
La competitividad se gana en la economía de escala, permitiendo mover mayores volúmenes por trayecto para diluir los costes fijos de la tracción. Por su parte, la eficiencia se traduce en la eliminación de la incertidumbre. El mercado no solo busca un precio atractivo; exige un servicio que sea radicalmente más fiable, más seguro y más fácil de controlar por el cliente. Un cargador necesita la certeza absoluta de que su mercancía llegará en el surco horario pactado, con sistemas de información transparentes que le permitan monitorizar su carga en tiempo real.
El mercado no solo busca un precio atractivo; exige un servicio que sea radicalmente más fiable, más seguro y más fácil de controlar por el cliente

Fortalezas listas para explotar
El análisis DAFO (Debilidades, Amenazas, Fortalezas y Oportunidades) llevado a cabo por el grupo de trabajo revela que España no parte de cero, sino que cuenta con activos estratégicos de alto valor listos para ser explotados. Por ejemplo, existe un compromiso firme de inversión por parte de la Administración pública y una clara estrategia de conectividad ferroportuaria. Nuestros puertos son las grandes puertas de entrada de la mercancía internacional y su conexión directa con las vías es una prioridad. Además, se está produciendo una renovación de activos sin precedentes en el parque móvil, materializada en la adquisición de locomotoras de última generación con mayor capacidad de arrastre y en el despliegue de 2.000 nuevos vagones polivalentes. Estos vehículos de nueva generación están diseñados bajo estándares europeos, preparados para el mercado global y preparados para integrarse en cadenas logísticas intermodales complejas.
Este ecosistema técnico encuentra su mayor palanca de aceleración en las oportunidades de impulso que ofrece el contexto político y financiero actual. Vivimos una ventana temporal histórica gracias a la disponibilidad de fondos europeos de recuperación y resiliencia, tales como los Fondos Next Generation, el mecanismo CEF (Conectar Europa) o los fondos FEDER. Este músculo financiero es el que está permitiendo hacer realidad proyectos largamente demandados, como el desarrollo de las Autopistas Ferroviarias, la experimentación con nuevos vectores energéticos y combustibles verdes (metanol, amoníaco, hidrógeno) para las líneas no electrificadas, y la implementación progresiva del Acoplamiento Automático Digital (DAC), una tecnología que automatiza las maniobras en las terminales y reduce los tiempos de formación de los trenes.
De la misma manera, la mayor concienciación por parte de los usuarios, así como la total implicación por parte de la Administración, contribuyen a impulsar el ferrocarril de mercancías. El desarrollo de nuevas infraestruturas en todo el país, así como las ayudas para el desarrollo de la mismas, la compra de vehículos, el avance en nuevas conexiones o los ecoincentivos son solo algunos de los ejemplos de medidas que se están llevando a cabo desde la Administración en España.
LO QUE JUEGA A FAVOR DEL CAMBIO

Derribar los muros operativos
Para avanzar hacia los objetivos de 2030, el punto de partida del grupo de trabajo técnico hace también hincapié en aquellos factores críticos que actúan como barreras y que deben ser gestionados con la máxima objetividad: optimizar la gobernanza del sistema y mejorar la coordinación entre los distintos agentes, fomentar la digitalización del sector y hacerlo más accesible a que medianas y pequeñas empresas se acerquen al ferrocarril.
Los retos a corto y medio plazo
Una vez radiografiado el escenario, el diagnóstico concluye que el verdadero impulso al transporte ferroviario de mercancías exige resolver una serie de retos operativos y tecnológicos específicos en cada eslabón de la cadena:
La finalidad de estos espacios de trabajo —como el llevado a cabo por la Oficina del Comisionado para el Corredor Atlántico, el Centro Español de Logística y la Fundación de los Ferrocarriles Españoles— va más allá de encontrar soluciones teóricas; el objetivo real es trasladarlas a un entorno práctico. Un escenario donde cargadores, operadores y empresas ferroviarias puedan experimentar el potencial logístico que tiene el ferrocarril en las cadenas de suministro, tanto dentro como fuera de nuestras fronteras. Al final, se trata de aprovechar este impulso para consolidar el tren como el aliado estratégico perfecto de la carretera, logrando una intermodalidad real que aporte valor, eficiencia y competitividad a todo el sector.


