La tecnología como garantía de resiliencia
La protección de la infraestructura ferroviaria es otro elemento crítico y va hoy mucho más allá de su dimensión física. La creciente digitalización del sistema ha situado a los equipos y plataformas tecnológicas que gestionan la circulación en el centro de las políticas de seguridad. Las amenazas actuales combinan dimensiones físicas y digitales, lo que exige soluciones que refuercen la resiliencia del sistema en su conjunto.
En este sentido, durante la celebración de la jornada se puso el foco en la necesidad de desarrollar tecnologías europeas que incorporen la ciberseguridad desde su diseño inicial. Enno Wiebe, director general de UNIFE, recordó que la red ferroviaria europea se enfrenta de forma recurrente a incidentes de carácter digital, que van desde interferencias en sistemas operativos hasta ataques dirigidos a la información de los usuarios. Los nuevos sistemas de señalización y control avanzan hacia modelos más abiertos y redundantes, capaces de mantener la operatividad incluso ante incidencias en las comunicaciones tradicionales. La posibilidad de recurrir a sistemas alternativos de posicionamiento o control contribuye, asimismo, a garantizar que la circulación ferroviaria pueda mantenerse de forma segura.
La tecnología también desempeña un papel relevante en la protección inteligente de las infraestructuras, especialmente mediante el desarrollo de soluciones que permiten detectar y anticipar posibles amenazas. Raúl Ripio, director general de Mobility & Technology en Indra, apuntó que la aplicación de inteligencia artificial y sistemas avanzados de monitorización contribuye a reforzar tanto la seguridad física como la digital, siempre desde un enfoque preventivo y resiliente.
Junto a ello, la capacidad de recuperación rápida ante incidentes se considera un factor igual de determinante que la prevención. Oleg Yakovenko, director de Estrategia y Transformación de los Ferrocarriles Ucranianos, explicó que la resiliencia del sistema ferroviario está directamente vinculada a su capacidad para recuperar la operatividad con rapidez, incluso bajo una fuerte presión. En este contexto, contar con sistemas de respaldo y recursos alternativos se convierte en un elemento clave para garantizar la continuidad del transporte y del suministro en situaciones especialmente complejas.
Retos técnicos para una red ferroviaria integrada
La implantación efectiva del uso dual plantea diversos desafíos técnicos y logísticos que requieren una actuación coordinada a escala europea:
- Capacidad de carga: el aumento del peso del material transportado exige infraestructuras capaces de soportar mayores cargas, tanto en plataformas ferroviarias como en instalaciones portuarias.
- Interoperabilidad: la coexistencia de distintos anchos de vía sigue siendo uno de los principales obstáculos para la fluidez del transporte ferroviario transfronterizo, especialmente en el suroeste europeo.
- Agilidad administrativa: además de las limitaciones físicas, los procedimientos administrativos pueden ralentizar de forma significativa los movimientos logísticos. La armonización de normas y trámites es clave para mejorar la capacidad de reacción en situaciones de emergencia.
Más financiación para el uso dual de la infraestructura
El impulso a la movilidad militar no se limita al plano conceptual o técnico, sino que se refleja de forma clara en las prioridades presupuestarias de la Unión Europea para el próximo ciclo. El futuro Marco Financiero Plurianual (MFF) 2028‑2034 sitúa esta cuestión como uno de los ejes de la construcción de una capacidad europea de defensa más integrada, capaz de mantenerse conectada y de actuar con rapidez cuando sea necesario.
En paralelo, el próximo presupuesto europeo refuerza de forma significativa el conjunto de las políticas de defensa y seguridad. La Comisión propone destinar 131.000 millones de euros a inversiones en defensa, seguridad y espacio a través del Fondo Europeo de Competitividad, una cifra que quintuplica el esfuerzo del actual marco financiero.
De forma específica, la movilidad militar contará con un impulso decisivo dentro del Mecanismo Conectar Europa (CEF). El tramo dedicado a este ámbito verá multiplicada por diez su dotación respecto al periodo anterior -hasta llegar a los 17.500 millones de euros- con el objetivo de apoyar inversiones en infraestructuras de uso dual que permitan compatibilizar el tráfico civil con las necesidades de defensa. Estas actuaciones se orientan tanto a mejorar la capacidad física de las redes de transporte como a reforzar elementos transversales clave, como son la ciberseguridad y la resiliencia de las infraestructuras críticas.