Inteligencia sobre raíles

GPS, sensores y acoplamiento automático digital: el parque de vagones español se reinventa para ganar cuota al transporte por carretera. Un vagón que hasta hace poco era pura estructura de hierro se convierte ahora en un nodo inteligente y hiperconectado.

El transporte ferroviario de mercancías en España atraviesa una metamorfosis técnica que busca redefinir su papel en la cadena de suministro. Según los datos de Faprove, Asociación de Propietarios y Operadores de Vagones de España, el sector privado de propietarios y operadores de vagones gestiona actualmente más de 7.000 vagones, lo que representa el 70% del parque total privado. Este colectivo, que agrupa a 11 socios entre propietarios y talleres especializados, ya mueve más del 50% de la carga ferroviaria nacional. El vagón de mercancías está dejando de ser un activo puramente físico para convertirse en un nodo inteligente e hiperconectado.

7.000

Vagones gestionados

70
%

del parque privado

50
%

de la carga nacional

 "La imagen del vagón como una estructura de hierro ruidosa es cosa del pasado”, asegura Andrés Arribas, gerente de Faprove. Según los datos de la asociación, el 100% de las flotas privadas de vagones actuales cuentan con geolocalización por GPS y están dotadas de zapatas silenciosas. Estas zapatas, a diferencia de las antiguas de hierro, son más "gomosas" y frenan de forma suave, eliminando el ruido en entornos urbanos. Eso sí, exigen un mantenimiento más riguroso. 

Las características del parque de vagones han evolucionado mucho en los últimos años. Y afronta ahora su máxima revolución evolutiva con el denominado Acoplamiento Automático Digital (DAC). El conocido como DAC es una tecnología que  eliminará la necesidad de que operarios realicen manualmente el enganche de vagones y mangueras de freno entre las vías. El DAC no es solo un avance mecánico, sino un canal de comunicación digital que recorre todo el tren, transmitiendo datos como la carta de porte o el estado de la carga en tiempo real.

Qué incorporan los vagones inteligentes

Chips y tags
Asociados a los ejes para el seguimiento estricto de las revisiones cíclicas e ITV

Sensores de datos y carga
Detectan sobrecargas, humedad, temperatura ambiente e impactos durante el trayecto

Sistemas de telemetría
Monitorizan la temperatura en la caja de grasa y la presión del freno, evitando averías críticas

1. Freno normal: Apagado
2. Presión freno: 0.0 bar
3. Temperatura Caja grasa: 48ºC
4. Peso de carga: 0 Kg
5. Planos: No

6. Golpes: No hubo
7. Temperatura Ambiente: 35ºC
8. Ubicación: Madrid
9. Estado de carga: Vacío
10. Recorrido: 9,461 Km

Adaptación a la industria de la automoción

La adecuación del parque de vagones al mercado tiene un claro ejemplo en el caso de la industria de la automoción, una de las usuarias por excelencia de este modo de transporte. El mercado de vagones ha tenido que evolucionar al ritmo de la automoción para ser uno de sus modos de transporte por excelencia. Por ejemplo, en los años 60, un vagón podía transportar 24 unidades del Seat 600, gracias a que iban “emparejados”. Después, la incorporación obligatoria de retrovisores exteriores y el aumento del tamaño de los coches redujeron esa capacidad a las 12 unidades actuales por vagón.

A día de hoy es el coche eléctrico el que presenta nuevos desafíos y adaptaciones en su transporte ferroviario. El peso extra de las baterías ha obligado reducir la tara de los vagones utilizando acero ligero en su construcción. Aunque este material duplica el coste de fabricación, es indispensable para mantener la eficiencia. Asimismo, el auge de los modelos SUV (Vehículos Utilitarios Deportivos, por sus siglas en inglés) ha obligado a dotar a los vagones de pisos regulables en altura, lo que permite prescindir de los muelles fijos de hormigón en las terminales y ganar flexibilidad operativa. 

Autopistas ferroviarias

No es el único caso. Para que el ferrocarril gane cuota de mercado, debe ser capaz de absorber el tráfico que hoy circula por carretera. Las Autopistas Ferroviarias   son la gran apuesta estratégica para lograrlo, subiendo literalmente los camiones al tren. En las actuales autopistas ferroviarias en España se están utilizando los denominados vagones pocket capaces de circular con semirremolques encima. Pero no es la única opción, en Francia el operador VIIA ofrece servicios de autopistas ferroviarias con vagones Modalohr, que permiten la carga horizontal de semirremolques a través de una plataforma de vagón que gira aproximadamente 30 grados. 

Para aquellos semirremolques que no están preparados para ser levantados por grúas existen unos sistemas de “bandejas”, como el Road Rail Link (R2L) o el Nikrasa, que permiten elevar el semirremolque de forma segura y colocarlo sobre el vagón, logrando un ahorro masivo de CO2 al facilitar su transporte por ferrocarril. 

Innovación 

El material rodante ha dejado de ser el patito feo del ámbito ferroviario para convertirse en un activo tecnológico de primer orden y en una palanca de competitividad para el transporte ferroviario de mercancías. Ya existen en el mercado vagones que generan su propia energía mediante la frenada para alimentar contenedores frigoríficos (SWS Powerbox). También pinturas ecológicas, sin plomo y antigrafitis para prevenir estas prácticas que generan, además de costes millonarios, riesgos operativos. Son solos algunos ejemplos que muestran cómo este sector está levantando el vuelo. 

Curiosidad: 8 lentejas

Para comprender eficiencia técnica del ferrocarril, es necesario acudir a la física de su movimiento. Tal y como explica el gerente de Faprove, Andrés Arribas, “el ferrocarril es el transporte terrestre más eficiente debido a su mínima resistencia rueda-carril. La superficie de contacto de una rueda ferroviaria con el raíl es equivalente a apenas 8 lentejas”.

“Esta característica -explica Arribas- permite que una sola persona pueda desplazar un vagón de 40 toneladas con un esfuerzo mínimo, algo imposible en el transporte por carretera debido a la fricción de los neumáticos sobre el asfalto”. Esta eficiencia se traduce en una ventaja ambiental masiva: el tren solo representa el 0,4% de las emisiones de todo el sector del transporte y es 4,7 veces más limpio que el camión. Además, los costes externos de la carretera son siete veces superiores a los del ferrocarril eléctrico. 

*Imágenes del artículo: Faprove

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