​Descarbonización del transporte: España y Europa ante su gran reto

El Congreso de los Diputados ha acogido recientemente la jornada Autonomía estratégica, competitividad industrial y descarbonización, organizada por Crecemos. Durante el encuentro se puso el foco en una idea central: la descarbonización del transporte pasa, de forma clave, por el impulso del uso de combustibles renovables.

Las ventajas del uso de los combustibles renovables son ampliamente reconocidas; sin embargo, en la actualidad persisten diversos obstáculos que limitan su producción y utilización. En particular, destaca la fiscalidad aplicable a estos combustibles, que puede llegar a ser incluso superior a la de los combustibles fósiles, lo que restringe significativamente su implantación.

En este contexto, resulta necesario que las futuras regulaciones avancen hacia un mayor impulso de la producción local de combustibles renovables, así como de las materias primas asociadas, cuya viabilidad depende en muchos casos de mecanismos de apoyo público.

Pilares de la transición energética

Los tres pilares sobre los que debe sustentarse la transición hacia las energías renovables son:

Sostenibilidad

Competitividad

Seguridad de suministro

La importancia y el equilibrio entre estos vectores han ido evolucionando con el tiempo en función de las necesidades de España y de la Unión Europea, especialmente en lo relativo a la garantía de suministro en un contexto marcado por recientes tensiones geopolíticas, como las derivadas de los conflictos en Ucrania e Irán. 

Sector primario y valorización de subproductos

El sector primario desempeña un papel fundamental en el aprovisionamiento de materias primas, al contar con una amplia variedad de cultivos idóneos para la producción de biomasa. Sin embargo, el marco regulatorio vigente obliga a la gestión de los residuos o subproductos sin que, en todos los casos, exista un sistema claramente definido para su tratamiento, lo que en ocasiones supone una dificultad añadida para los operadores del sector. 

Esta situación limita el avance hacia uno de los principales objetivos de país: el impulso de la producción local de combustibles renovables. En la actualidad, la capacidad de generación de estos combustibles sigue condicionada por el marco normativo existente.

No obstante, los subproductos representan una oportunidad relevante de generación energética, ya que, si se gestionan adecuadamente, pueden transformarse en biogás u otras formas de energía renovable.

Desde el punto de vista tecnológico, el sector no siempre dispone de alternativas suficientes para la renovación del parque de maquinaria hacia soluciones más sostenibles. En este sentido, sería conveniente avanzar en la reducción de determinadas restricciones relacionadas con la valorización de subproductos, facilitando su aprovechamiento energético.

Asimismo, resulta oportuno promover alternativas a los vehículos convencionales en el ámbito de la agricultura y la ganadería, con el objetivo de reducir las emisiones asociadas a su uso. 

Neutralidad tecnológica

Uno de los elementos clave para avanzar en la descarbonización del transporte es la neutralidad tecnológica. Este principio implica no priorizar de forma excluyente una única tecnología, sino favorecer la coexistencia de distintas soluciones para alcanzar los objetivos climáticos.

Un enfoque excesivamente centrado en una sola vía tecnológica, como la movilidad exclusivamente eléctrica, podría no ser suficiente para lograr una descarbonización eficiente del parque de vehículos en España. Por el contrario, un equilibrio entre distintas tecnologías puede contribuir a una transición más realista y eficaz.

Marco europeo y objetivos climáticos

A nivel institucional, la Unión Europea está ajustando su enfoque estratégico, orientándolo hacia el equilibrio entre sostenibilidad, seguridad de suministro y competitividad industrial.

La UE ha fijado como objetivo una reducción del 40 % de las emisiones de gases de efecto invernadero de cara a 2040. En el ámbito del transporte, las sendas de reducción son exigentes: 

2030

10
%

reducción en ferrocarril

10
%

reducción en sector naval

17,60
%

reducción en carreterra

2040

100
%

reducción en ferrocarril

31,50
%

reducción en sector naval

30
%

reducción en carreterra

En este marco, Europa está adoptando un enfoque más pragmático. Así, los vehículos propulsados por combustibles neutros en CO2 comenzarán a recibir un tratamiento regulatorio equiparable al de los vehículos eléctricos puros, reconociendo la necesidad de contemplar todas las tecnologías disponibles para una descarbonización efectiva.

En conclusión, si bien España y la Unión Europea avanzan en la dirección adecuada en materia de descarbonización del transporte y transición hacia fuentes de energía renovables, existen todavía aspectos susceptibles de mejora para aumentar la eficacia de esta transición.

Entre ellos, destacan el refuerzo de los incentivos fiscales al uso y producción de combustibles renovables, así como el apoyo al sector primario en su proceso de adaptación.

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