El coste externo del transporte: un reto económico y medioambiental

El transporte genera impactos negativos —como contaminación, ruido o accidentes— que no siempre paga quien lo utiliza, sino la sociedad. Estos costes externos ahora deben considerarse en los proyectos según normas de la UE. El Corredor Atlántico busca reducirlos fomentando el tren, la intermodalidad y una red más sostenible.

No todo lo que cuesta, se paga. Esa es una de las paradojas más relevantes del sistema de transporte actual. Cada vez que un camión recorre cientos de kilómetros o un avión despega, se generan impactos reales —contaminación, ruido, accidentes, congestión— que no siempre se reflejan en el precio final del viaje. A estos impactos los conocemos como costes externos del transporte.

¿Qué son exactamente los costes externos?

Se trata de los efectos negativos que genera una actividad de transporte pero que no son asumidos directamente por quien la produce ni por quien la contrata. Los paga la sociedad: en forma de emisiones de CO₂, gasto sanitario, pérdida de biodiversidad o degradación urbana.

Foto carretera Aragón

Ejemplos de costes externos

Contaminación del aire
que repercute en la salud pública

Ruido ambiental 
con efectos sobre la calidad de vida

Accidentes 
que generan costes sociales y sanitarios

Cambio climático
asociado a emisiones de gases de efecto invernadero

Congestión vial
que reduce productividad y eficiencia logística

¿Por qué importa integrar este enfoque?

Hasta hace poco, las decisiones de inversión en transporte se basaban sobre todo en criterios técnicos y financieros. Hoy, la Unión Europea exige que los proyectos respondan también a criterios medioambientales y socioeconómicos.

En concreto, el Reglamento (UE) 2024/1679, que regula la red transeuropea de transporte (TEN-T), establece que los nuevos proyectos deben evaluar y justificar su impacto en términos de costes externos evitados.

¿Qué papel juega el Corredor Atlántico?

El Corredor Atlántico es una de las grandes apuestas europeas para avanzar hacia una movilidad de mercancías más eficiente, más sostenible y con menor huella ambiental. ¿Cómo contribuye a reducir estos costes externos?

Huella ambiental

Algunas claves

Fomento del ferrocarril
frente al transporte por carretera: menos emisiones y menos accidentes

Intermodalidad real
conexión entre puertos, terminales logísticas y trenes de mercancías

Autopistas ferroviarias
trayectos optimizados para sustituir camiones por vagones

Trazado más directo y electrificado
lo que reduce consumo energético y dependencia de combustibles fósiles

Además, las inversiones planificadas en el Corredor priorizan proyectos maduros, interoperables y con impacto territorial medible, lo que permite maximizar los beneficios colectivos y minimizar los impactos negativos.

Hacia un sistema más justo y resiliente

Incorporar los costes externos en el diseño de las políticas públicas no es solo una cuestión técnica: es una cuestión de justicia social, fiscal y ambiental. Permite tomar mejores decisiones, priorizar inversiones con retorno real y construir una red de transporte alineada con los objetivos climáticos de la UE.

#HacemosCorredor

¿Quieres saber más sobre el impacto económico de los costes externos?

Hemos preparado un documento descargable que amplía este tema con datos y ejemplos concretos, incluyendo cómo se calculan los costes externos y cuál es la posición de la Comisión Europea al respecto.

El transporte por carretera y ferrocarril genera en España costes externos equivalentes al 5,2 % del PIB nacional.

El artículo ha sido elaborado por Elisa Sampere, quien fue Responsable de Logística Terrestre en la Oficina del Corredor Atlántico entre febrero de 2024 y febrero de 2025.

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Descubre qué son los costes externos del transporte, por qué impactan en la economía y el medioambiente y cómo el Corredor Atlántico busca reducirlos.