Ksenia Fomicheva (Tendam): “Una solución colaborativa podría facilitar un mayor uso del tren”

En logística textil, los tiempos lo condicionan prácticamente todo. La rapidez con la que una prenda llega a tienda puede determinar su rotación, su valor comercial e incluso el éxito de una campaña. En un entorno tan exigente, donde la flexibilidad y la capacidad de reacción son fundamentales, incorporar el ferrocarril dentro de la operativa sigue siendo un desafío para muchas compañías.

Aun así, algunas empresas ya han comenzado a explorar cómo integrar este modo de transporte en sus flujos logísticos. Es el caso de Tendam, que actualmente utiliza el tren en parte de sus operaciones entre Valencia y Aranjuez como alternativa para determinados tráficos de importación.

Para conocer de cerca esta experiencia, hablamos con Ksenia Fomicheva, responsable de Importación de la compañía. Tras más de catorce años vinculada al área logística de Tendam, ha desarrollado diferentes funciones relacionadas con la importación y exportación internacional hasta asumir su actual responsabilidad, desde la que coordina operativas de transporte internacional, gestión documental, contratación logística y control de tiempos de tránsito de mercancía procedente principalmente de Asia.

Actualmente utilizáis el ferrocarril en la ruta Valencia–Aranjuez, aunque todavía representa una parte pequeña de vuestros tráficos. ¿Qué os llevó a empezar a trabajar con este modo de transporte? 

Empezamos a trabajar con el ferrocarril en la ruta Valencia–Aranjuez principalmente por tres motivos clave. En primer lugar, por un compromiso claro con la sostenibilidad, ya que el transporte ferroviario nos permite reducir significativamente la huella de carbono frente a otros modos, alineándonos con nuestros objetivos medioambientales y los de nuestros clientes.

En segundo lugar, el coste ha sido un factor relevante, especialmente en un contexto de volatilidad en los precios del transporte por carretera. El ferrocarril nos ofrece mayor estabilidad y eficiencia en determinadas operativas y volúmenes.

Por último, valoramos mucho la posibilidad de disponer de una alternativa al camión, lo que nos aporta mayor resiliencia en la cadena logística. En situaciones como huelgas, restricciones de tráfico u otras incidencias que afectan al transporte por carretera, el ferrocarril nos permite mantener la continuidad del servicio y reducir riesgos operativos.

Valoramos mucho la posibilidad de disponer de una alternativa al camión, lo que nos aporta mayor resiliencia en la cadena logística”.

En vuestro caso, el tren supone en torno a un 6% de los envíos. ¿Qué factores están limitando hoy su peso dentro de vuestra operativa logística? 

Actualmente, el principal factor que limita un mayor peso del ferrocarril dentro de nuestra operativa logística es el lead time (tiempo de entrega). 

Trabajamos con dos operadores ferroviarios distintos que, pese a ello, nos ofrecen tiempos de tránsito similares, lo que indica que esta limitación no depende de un proveedor concreto, sino de factores estructurales del propio modo ferroviario. Entre ellos, destacan la frecuencia limitada de trenes diarios, las restricciones horarias para las operaciones de formación y paso de lista, así como las obras e incidencias en la infraestructura ferroviaria, que impactan directamente en la fiabilidad y velocidad del servicio.

Todo ello hace que, hoy en día, el ferrocarril sea una solución válida para determinados envíos, pero con un alcance todavía limitado dentro del conjunto de nuestra operativa logística.

La apuesta de Tendam por el ferrocarril se desarrolla dentro de una red logística compleja y altamente exigente en tiempos. La compañía opera a través de cinco centros de distribución ubicados en España, Hong Kong y México, con una clara centralización de capacidad en España. En este modelo omnicanal, los centros logísticos gestionan tanto el abastecimiento de tiendas físicas como los pedidos online, con operaciones orientadas a reducir tiempos y optimizar flujos. Dentro de esta estructura, el uso del tren entre Valencia y Aranjuez se plantea como una alternativa para determinados tráficos de importación, especialmente aquellos más planificables y menos sensibles al tiempo de tránsito.

Uno de los aspectos clave en el sector textil son los tiempos de tránsito. ¿Cómo están respondiendo los servicios ferroviarios en este sentido y qué margen de mejora veis?

En el sector de moda, el tiempo es un factor absolutamente crítico. Los tiempos de tránsito pesan tanto como el coste, ya que la mercancía debe llegar en el momento adecuado; de lo contrario, pierde valor comercial, afecta a la rotación en tienda y puede generar sobrestock o descuentos no previstos.

En este contexto, los servicios ferroviarios todavía presentan limitaciones importantes en cuanto a tiempos de tránsito. Actualmente, para nosotros, el tren no ofrece una respuesta suficientemente competitiva frente al camión en aquellas operativas donde la rapidez es clave, lo que condiciona su utilización para determinados flujos.

El principal margen de mejora que vemos pasa por reducir los lead times y aumentar la fiabilidad del servicio, con mayor frecuencia de trenes, menos restricciones horarias y una mejor gestión de incidencias en la infraestructura. Si el ferrocarril consigue acercarse en tiempos al transporte por carretera, tendría un encaje mucho mayor en un modelo logístico tan exigente en términos de rapidez como el nuestro.

Aun con esas limitaciones, seguís apostando por el ferrocarril en parte de vuestra operativa. ¿Qué ventajas os está aportando frente a la carretera para mantener ese uso? 

Seguimos apostando por el ferrocarril principalmente por dos razones. Por un lado, nos permite mejorar nuestra eficiencia en costes. Por otro, es un elemento clave de nuestra apuesta por la sostenibilidad, ya que nos permite reducir emisiones y avanzar en nuestros objetivos medioambientales.

En un contexto de subidas semanales del precio del combustible, el tren nos aporta una mayor estabilidad de costes frente a la carretera”.

Desde vuestra experiencia, ¿qué tendría que cambiar —en frecuencias, tiempos o servicio— para que una empresa como Tendam pudiera aumentar significativamente el uso del tren? 

Para que una empresa como Tendam pudiera aumentar de forma significativa el uso del ferrocarril sería clave contar con una mayor frecuencia diaria de trenes, que nos diera más flexibilidad a la hora de subir los contenedores y adaptar mejor la operativa a nuestras necesidades.

Además, sería interesante que los operadores pudieran impulsar modelos de consolidación de carga entre distintas empresas de la zona de Madrid, lo que permitiría organizar entregas en formato ‘noria’ desde Coslada hacia distintos destinos. Este tipo de soluciones colaborativas contribuiría a optimizar la utilización de la capacidad disponible, mejorar la eficiencia operativa y favorecer un mayor uso del transporte ferroviario.

¿En qué tipo de flujos o mercancías encaja mejor el ferrocarril dentro de vuestra cadena logística, y dónde sigue siendo más difícil sustituir a la carretera? 

Actualmente, el ferrocarril encaja mejor en los flujos de importación, concretamente en el acarreo de contenedores desde el puerto de Valencia hasta Madrid, donde podemos planificar mejor los volúmenes y absorber tiempos de tránsito algo más largos.

También sería interesante retomar el uso del tren en los flujos de exportación, pero en este caso la operativa es más compleja. 

El ferrocarril encaja mejor en los flujos de importación, pero sería interesante retomar su uso en los de exportación”.

De cara a otras empresas que estén valorando dar el paso, ¿qué les diríais sobre el momento actual que vive el transporte ferroviario de mercancías en España? ¿Cómo veis su evolución a futuro?

A las empresas que estén valorando dar el paso hacia el ferrocarril les diríamos que el momento actual es de transición. El transporte ferroviario de mercancías en España tiene un potencial claro, especialmente en términos de sostenibilidad y estabilidad de costes, pero todavía presenta limitaciones operativas que hay que conocer bien antes de integrarlo en la cadena logística.

A día de hoy, el tren funciona mejor en flujos planificables, con volúmenes estables y menor presión en tiempos, mientras que en operativas muy exigentes en lead time sigue siendo difícil competir con la carretera.

De cara al futuro, somos moderadamente optimistas. La evolución pasa por mejorar las frecuencias, reducir los tiempos de tránsito y ganar fiabilidad, así como por soluciones más colaborativas entre operadores y cargadores que permitan consolidar volúmenes. Si estos avances se materializan, el ferrocarril puede ganar peso progresivamente y convertirse en una pieza más relevante dentro de las cadenas logísticas en España.

El ferrocarril en España vive un momento de transición”.